La excelencia no pasa de moda

En estos juegos olímpicos se dio el último partido de Luis Scola con la camiseta Argentina y seguramente el último de su carrera, su hábito de buscar la excelencia lo hizo un jugador que trascendió generaciones y contextos.

Como todos sabrán hablamos de una carrera que concluye a sus 41 años, habiendo empezado hace ya 25 años y si bien hay un aura especial al tratarse de una pieza integral de la llamada generación dorada Argentina, junto con España la selección más importante de lo que llevamos en el siglo XXI, es fácil entender que este retiro excede la figura de Scola como jugador, o como deportista. Obviamente gran parte del reconocimiento responde al juego y a los logros obtenidos, pero explicarlo solo desde ahí sería ser muy chiquito y si algo merece Luis Scola, es que todos nos tomemos un minuto para mirar ampliamente su carrera y su prédica para pensar en grande.

Es que pensar en la generación dorada es pensar en una manera de practicar y sentir el deporte, es la representación de un trabajo que comenzó con la creación de la liga nacional Argentina como una forma de captar y desarrollar el talento en todo el país, pero al trabajo también se le sumó la suerte, esos talentos que pudieron aparecer y desarrollarse lo hicieron todos con coincidencia generacional y con un fit perfecto en cuanto a roles complementarios dentro del juego que los hizo únicos. Entonces que diferencia a Scola del resto de su camada, donde claramente no fue el mejor jugador (Ginobili), ni el mejor defensor (Nocioni), ni el que tenía mejor talento anotador (Delfino), ni el mejor rebotero (Oberto). Lo que engrandece la figura de Scola es su hábito de excelencia y la adhesión superior a su selección que supera incluso la barrera altísima de un grupo ejemplar.

Hablar de la excelencia de Scola empieza con su mentalidad y su capacidad de hacer lo necesario para adaptarse en cualquier contexto y ser el mejor jugador posible, desde Argentina a España, a la NBA, pasando por China y de vuelta a Europa. Cada liga tiene su escuela y su contexto, Scola asimiló cada uno e hizo las correcciones en su juego. Claramente esto lleva una cantidad enorme de trabajo que muy pocos están dispuestos a hacer, incluso aquellos que son elite. Además de los contextos, en los 25 años donde se desarrolló su carrera el basket cambió tremendamente y Luis no solo sobrevivió al paso del tiempo, prácticamente su evolución se adelantó a la del juego.

Profundizando en su mentalidad, cuando ya estaba en sus últimos años en NBA y claramente había sido superado por la capacidad atlética de la competencia después de tener años muy productivos, fue consultado en una nota acerca de porque no optaba por jugar en Europa donde con su nivel técnico y lectura de juego podía dominar, su respuesta fue demoledora, básicamente dijo que él iba a intentar jugar al mejor nivel posible hasta el día de su retiro, eso es Luis Scola.

Su compromiso con la selección es conmovedor, no solo disputó 5 mundiales y 5 juegos olímpicos, sino que estuvo en todas las clasificaciones para esos torneos. Por ejemplo a la victoria más importante de la selección uruguaya de los últimos años, de visitante ante Argentina en Olavarría, el capitán argentino la sufrió en carne propia. Y para eso debió viajar 20.000 km desde China, cuando los rivales de la doble fecha (Uruguay y Paraguay) no representaban una gran amenaza en lo previo.

Todo este trabajo, mentalidad y compromiso desplegado a lo largo de su carrera no fue en busca de la fama o de ser querido por el ambiente, fue todo en búsqueda de ganar y marcar el camino para poner a su selección a la vanguardia mundial con dos generaciones distintas. Pero sin embargo termina alcanzando sin buscarlo el reconocimiento de todos, jugadores y entrenadores de todas las épocas, aficionados que gustan del poste bajo o de los grandes abiertos, Millenials o aquellos que son de una generación analógica, amantes del metro o de la Euroliga, del espectador más casual hasta el más fanático de este deporte, todos terminamos admirando a Luis Scola y sin dudas todos lo vamos a extrañar adentro de una cancha.

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