Nuevo año, la misma ilusión

Con un café y una picada de la noche anterior comenzaba el año en casa, todos los primeros de enero son especiales, tienen una magia diferente a cualquier día del año, viene lleno de esperanza, sueños renovados y mucha fé, pero hay algo que se mantiene desde el 2021, la ilusión de Qatar 2022.


Hoy arribó a nuestro país el sucesor del Maestro Tabárez, llegó Diego Alonso, el tornado. Será él, quien intente lograr la clasificación a un mundial que será distinto, por el lugar donde se va a disputar y por la fecha, que irá desde el lunes 21 de noviembre hasta el domingo 18 de diciembre, para terminar el año repleto de fútbol.

La sana costumbre de haber clasificado a los últimos 3 mundiales y estar cerca del cuarto consecutivo nos llena de esperanzas, porque el uruguayo es así -somos-, prende un fuego cuando juega la celeste, se reúne con amigos y/o familiares como si de un ritual se tratase.

Pero es que, cuando hablamos de la redonda, nadie quiere sentirse por fuera.

Y es en época de mundial cuando todas y todos nos unimos por una única causa, alentar desde todos los rincones del país para que ese aliento, esa garra charrúa contagie a los enviados.

Porque hay algo que es claro, cuando juega la celeste, no hay clase social, ideología política ni religiosa que nos separe, porque, cuando juega Uruguay, somos mucho más que un país chiquito al lado de dos gigantes, somos más de 3 millones de almas jugando al fútbol.

La ilusión se mantiene intacta, este año, todos juntos por un mismo objetivo, Qatar 2022.

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