Spartak: el equipo del pueblo

El fútbol en Rusia desembarcó durante los setenta en el siglo XIX, hasta entonces el deporte había sido cosa de aristócratas. Existían clubes para practicar, pero estaban integrados por nobles y diplomáticos extranjeros quienes impedían el ingreso a los trabajadores. Las tasas para poder jugar eran justamente elevadas para evitar que se apuntara gente de clase baja.

Antes de la Primera Guerra Mundial las cosas cambiaron, ya había una generación de jóvenes de clase obrera que se interesaron por el deporte.


Comienzo obrero

En una Unión Soviética donde todo quedaba bajo control estatal, donde hasta los quintales de trigo y la producción de ropa quedaba a favor de las necesidades de la planificación gubernativa, un grupo de jóvenes residentes en un barrio obrero crearon, unos pocos años después de la revolución bolchevique, varios equipos de fútbol.

Que, tras superar inconvenientes de todo tipo, incluidos los prejuicios de las autoridades quienes no deseaban perder el control del deporte, finalizaron por desembocar en la creación de Spartak de Moscú, hoy en día unos de los equipos más populares de Rusia.

(Spartak vs Dinamo, en la Plaza Roja)

Evolución pausada

La Revolución bolchevique alteró un poco lo que sería la evolución de este deporte. Estaba prohibida la iniciativa privada, y solo se permitían equipos ligados a empresas públicas, por ejemplo, el Dinamo de Moscú era del Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos y el CDKA del Ejército Rojo.

El país quedó devastado, dejó de jugarse al fútbol y los pocos espacios que existían para practicarlo se sembraron. No había nada que llevarse a la boca y, en lo que respecta al deporte, se habían marchado todos los extranjeros, por lo que se perdió el vínculo con la madre del fútbol, Inglaterra. A cambio, el nuevo Estado por fin eliminó todas las barreras para que las clases bajas pudieran jugar el fútbol seriamente.

«El equipo del pueblo»

La fundación de Spartak coincide con la consolidación de la URSS en 1922.

Lo que hace particular, es que a diferencia del resto de los conjuntos que también nacieron en Rusia, como el Dinamo, no surgió de las instancias del poder y fue recibido con recelo por las autoridades. Del mismo modo, para los aficionados elegir el Spartak era una pequeña forma de decir «no» a un régimen totalitario.

Esto llevó a que, desde sus comienzos fuera coronado por todos como “el equipo del pueblo”. En aquel entonces, una fama seguramente merecida, dado que los obreros fundadores al finalizar su jornada laboral se convertían en jugadores, y además tuvieron que construir con sus propias manos las instalaciones del club, desde el campo de juego a las tribunas y vestuarios, con el presupuesto configurado a partir de sus humildes sueldos.

Cuatro hermanos, los Stárostin, nacidos a principios de siglo, son el alma del club y primordial para el crecimiento del mismo.

Los hermanos Starostin. Monumento en el estadio del Spartak de Moscú, Otkrytie Arena.

Lenin y un crecimiento notorio

El fútbol soviético no se puede entender sin el periodo posterior a la victoria bolchevique, los años de La Nueva Política Económica de Lenin, fue una etapa transitoria hacia la estatización de toda actividad productiva en la que se permitieron negocios privados. Durante estos años hubo un auge económico.

En cuanto al fútbol, hubo competiciones por toda la nueva República Socialista Federativa Soviética de Rusia, a lo largo de esos años los equipos ganaban dinero con las entradas y hacían giras que les dejaban buenas ganancias. Rápidamente fue el deporte más popular y el menos elitista y muchos jugadores empezaban a ser profesionales.

Pero el Gobierno soviético intentó poner orden y resolvió que los clubes tendrían que regirse por el principio territorial-productivo para que no pudieran buscar jugadores por toda la ciudad. No querían profesionalismo ni que el deporte fuese un negocio, Igualmente el dinero pasó a moverse en partidos clandestinos con apuestas.

No eran los únicos que se saltaban la ley, en 1923 se fundó el Dinamo, el equipo de la policía secreta que no producían nada ni era de un barrio, ese mismo año también se ponía a disposición el Ejército Rojo una vieja sociedad deportiva.

Spartak vs ¿Spartak?

Para 1936 la situación cambió, se propuso la creación de una liga soviética. De esta manera y ese mismo año se organizó un partido de exhibición ante Stalin en la Plaza Roja y para ello fabricaron una alfombra verde grande como un campo de fútbol, ensayaron un partido para mostrar todos los tipos de jugadas existentes que debían terminar en un resultado concreto. El Spartak se había convertido en el gran club de la URSS y el Dinamo en su gran rival.

La rivalidad eterna ya estaba constituida cuando fueron los dos equipos elegidos para jugar en la Plaza Roja, aunque el Dinamo de Lavrenti Beria enemigo personal de Nikolai Starostin, decidió retirarse en el último momento por temor a aburrir al Líder, que no era muy amante del fútbol y no quedó más remedio que poner a dos equipos del Spartak a jugar.

Jugaron los tres hermanos Starostin. Nikolai, capitán. Kosarev patrocinador político del Spartak, estaba sentado junto a Stalin y tenía un acuerdo con Starostin por el que, si sacaba un pañuelo, quería decir que Stalin se estaba aburriendo y debían ir parando el partido, sin embargo, a Stalin le gustó lo que vio y jugaron cuarenta y cinco minutos más de lo previsto. Solo volvieron a disputarse dos partidos de fútbol en la Plaza Roja durante la guerra, en el año 42 y en el 45.

Doblete de oro

Equipo campeón 1938

Ese mismo año, el Spartak recibió la medalla de oro de campeones de la URSS, el mayor reconocimiento que se podía alcanzar por aquel entonces en el deporte soviético. El club podía presumir que se había ganado la simpatía de la clase trabajadora y también contaba entre sus seguidores a importantes personalidades del mundo de la cultura, el arte y el espectáculo.

En el año 37 el Dinamo se proclamó campeón de la liga y de la copa, pero en los dos siguientes, 38 y 39, el Spartak hizo dos dobletes consecutivos, sus dobletes de oro y que nadie volvió a repetir la hazaña en la URSS.

El gobierno había aceptado a disgusto la profesionalización del fútbol y los jugadores del Spartak se convirtieron en estrellas otra vez, el equipo también se hizo tan popular porque competía contra el Dinamo y el CSKA en desigualdad de condiciones.

La afición del Spartak, no era una afición cualquiera, en la mismísima URSS de Stalin iniciaban unas multitudinarias peleas y en los medios se les trataba de bestias, pero, sin embargo, eso atraía a más aficionados. Pese a esto la liga soviética antes de la Segunda Guerra Mundial llegó a reunir más gente en los estadios que la inglesa.

Arresto y condena

Con la represión de la nación soviética y el intento de controlar el deporte, al Spartak de Moscú le forzaron a hacer un partido de desempate en la semifinal de 1939 cuando había ganado el primer encuentro, aun así lo ganó y fue campeón.

En 1942, los cuatro hermanos Starostin fueron arrestados junto con otros futbolistas por supuestamente haber ideado un complot para matar a Stalin. Condenados a 10 años de trabajos forzados en distintos gulags de Siberia, lugar donde eran tomados como presos políticos y muchos eran ejecutados.

El paso por este campo de concentración era menos doloroso que el de la mayoría de los reclusos. Los oficiales lo trataban con respeto y sus compañeros también, era más grande el poder que el fútbol ejercía sobre ellos que el que tenían sobre todos sus presos.

Beria fue acusado de agente imperialista y ejecutado; Nikolai Starostin regresó a Moscú, dirigió la Selección de la Unión Soviética y luego fue presidente del Spartak, cargo que mantuvo hasta 1992.

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